El artículo documenta una visita de campo a un espacio urbano en los barrios de La Soledat y Nou Llevant durante la primera fase del proyecto Solar. El equipo descubrió que el solar vacío se había transformado de forma natural desde su última visita, acogiendo ahora «hinojo, varios tipos de hongos, saltamontes, caracoles y habitantes varios».
El grupo evaluó las dimensiones del solar, identificó un notable árbol y comenzó a posicionar los usos determinados en reuniones comunitarias previas. Propusieron rutas interconectadas, áreas designadas y recorridos intergeneracionales para entrelazar ocio, cultura y movimiento.
La sesión incorporó aportaciones de múltiples actores: estudiantes del Colegio Balmes presentaron juegos y herramientas recicladas, miembros de la comunidad compartieron perspectivas sobre la dinámica social del barrio, y un veterano miembro del equipo ofreció conocimientos artesanales especializados para las próximas fases de construcción.
El proyecto sigue desarrollándose con una participación comunitaria creciente. Quedan dos sesiones de planificación adicionales antes de que comience la implementación. Los organizadores subrayan la creación urbana colaborativa, con dibujos, propuestas, narrativas y desafíos que se acumulan a medida que avanza la iniciativa.