El artículo abre con una analogía que compara la composición musical con el arte visual: «Las piezas musicales se componen de notas y silencios, que se combinan de determinada forma para dar lugar a ritmos y sinfonías».
El texto describe una experiencia museística interactiva en la que veintidós jóvenes participantes interactuaron con la obra de Pello Irazu en el CAB (Centro de Arte de Burgos). Irazu, artista vasco, crea obras que combinan diversas técnicas —incorporando líneas, texturas, fotografías, muebles y objetos cotidianos en nuevas piezas que interactúan con los espacios arquitectónicos de la exposición—. Su práctica bebe profusamente de los movimientos constructivistas.
Los participantes aprendieron sobre las influencias del artista antes de crear sus propias composiciones con materiales reciclados, explorando la abstracción a través de combinaciones de volumen y color.