Los estudiantes de Aula Balear y del CEIP Maria Antònia Salvà quisieron transformar una parte del patio de su colegio. Contaron con la ayuda del equipo de arquitectives con sesenta farolillos y ciento ochenta perchas de colores.
El proyecto utilizó «luces, sombras y un aula oscurecida» para descubrir nuevos espacios en el patio. Contenedores reciclados se convirtieron en materiales para construir una maqueta de ciudad futurista.
La iniciativa subrayó que con determinación y esfuerzo colectivo, los espacios ordinarios pueden modificarse significativamente para servir mejor a las necesidades de la comunidad.
Artículo original disponible en arquitectives.com