El artículo explora cómo la escala afecta a la funcionalidad y la finalidad. Comienza planteando preguntas hipotéticas sobre el agrandamiento de objetos cotidianos.
Si una ensaladera se triplicara de tamaño, sería impráctica para su uso original: «nos resultaría imposible revolver la ensalada, y meterla en el lavaplatos, y guardarla en los armarios de la cocina». En cambio, se transformaría en una bañera o en una piscina de jardín.
Del mismo modo, cuadruplicar las dimensiones de mesas y sillas las haría inservibles como mobiliario. Servirían de refugio durante la lluvia o como escenario de conciertos: «un porche, en una carpa, en el lugar perfecto para un campamento de verano».
La narrativa concluye describiendo cómo Modulor (una figura de la teoría arquitectónica) disfruta de los nuevos espacios construidos. El equipo de arquitectives construyó casas, castillos, parasoles y quioscos demostrando la importancia de la escala en la vida cotidiana.