Este artículo celebra la finalización de un curso de arquitectura de tres meses para diez niños pequeños (de 3 a 5 años) organizado por ABSAC en el Colegio Ágora, culminando en una ceremonia de graduación.
La primera sesión introdujo la geometría a través de las formas presentes en los edificios cotidianos y la arquitectura contemporánea. Los niños compararon su trabajo con las composiciones de Kandinsky.
La segunda sesión exploró las sombras y la luz. «Equipados con linternas nos colamos bajo improvisadas cuevas prehistóricas» para descubrir cómo la oscuridad transforma los espacios, creando después escenografías de vidrieras de colores.
La tercera sesión implicó múltiples sentidos más allá de la vista: los niños con los ojos vendados identificaron lugares a través de sonidos, olores y texturas.
Las sesiones cuarta y quinta se centraron en la escala, las proporciones humanas y la vivienda. La sesión final transformó a los participantes en ciudadanos de un colorido barrio para una fotografía de grupo. Los niños recibieron diplomas y distintivos que los designaban como «pequeños grandes arquitectives».