El artículo critica el auge del turismo de verano en Mallorca, señalando que si bien genera beneficios económicos para algunos, crea condiciones incómodas para los residentes. La autora observa: «el resto asistimos a la progresiva (y exagerada) expropiación del espacio público» a través del mobiliario exterior, los vehículos y las multitudes.
La organización subraya su compromiso con el compromiso urbano y la recuperación de los espacios públicos para la interacción comunitaria. Destacan sus intervenciones veraniegas en múltiples lugares: reinventar estructuras en Campos, construir nuevos espacios de plaza en Puigpunyent con bloques de cartón, revitalizar un edificio abandonado en La Soledat y reivindicar la ciudad en Sóller.
El artículo concluye con optimismo ante el próximo año académico, invitando a continuar participando en su trabajo enfocado en la comunidad, manteniendo su misión de «reivindicar lo que nos hace ser personas».