A menudo, los museos se presentan como estructuras herméticas, actuando como celosos repositorios de arte con escasa conexión con los entornos que los rodean. Sin embargo, tras sus puertas se esconden tesoros por descubrir: espacios mágicos que sirven de refugio y escenario para diversas obras artísticas.
El taller exploró el Museo Krekovic a través de sus ventanas, cerramientos y la luz natural y artificial que ilumina las obras de arte. Las referencias incluyeron instituciones de renombre: el Guggenheim de Nueva York y Bilbao, el MUSAC de León y el recientemente inaugurado Museo de Arte de Nanjing.
Los jóvenes participantes crearon pequeñas esculturas mediante técnicas de ensamblaje, construyendo museos en miniatura mientras exploraban principios arquitectónicos.