El artículo abre con la sucesión de Fibonacci (0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21...) y reflexiona sobre la afirmación de Pitágoras acerca de las matemáticas como ciencia mística que subyace a todo conocimiento.
La autora discute cómo presentar el Hombre de Vitrubio de Leonardo a 60 alumnos de cuarto captó su atención, especialmente a través de las observaciones sobre las proporciones humanas y la espiral áurea.
El texto subraya cómo las proporciones representan «ritmos divinos» que crean confort y armonía en el diseño. Esta semana 180 estudiantes descubrieron espacios habitables aplicando estos principios, con referencia al sistema Modulor de Le Corbusier.
Artículo original disponible en arquitectives.com