El artículo explora cómo Gaudí desafió la sabiduría arquitectónica convencional invirtiendo los principios estructurales. En lugar de seguir el dicho «no empieces la casa por el tejado», Gaudí utilizó formas invertidas y polígonos funiculares para crear estructuras elegantes y que desafían la gravedad. Su estudio de las catenarias le permitió diseñar edificios limpios sin refuerzo, como la Cripta Güell y la Sagrada Familia.
El texto describe un taller en el CEIP Blai Bonet de Santanyí en el que los participantes investigaron cómo se construyeron los arcos del colegio. A continuación construyeron sus propias estructuras invertidas, experimentando con polígonos funiculares para descubrir «cómo crear maravillosos edificios abovedados».
La actividad demuestra que «a veces no es tan malo caminar boca abajo». El artículo celebra a Gaudí tanto como artista (conocido por el trencadís y las formas naturales) como pionero estructural cuyos sistemas siguen siendo una fuente de inspiración.